Mariela
Sigue leyendo para conocer un poco más mi historia
La obra de Cien años de soledad me cautivó profundamente por su capacidad de transmitir emociones y sensaciones a través de una narrativa cargada de realismo mágico. En Macondo, todo es posible, lo extraordinario se vuelve cotidiano y la magia habita en lo que menos esperamos. Esa capacidad de convertir lo común en algo mágico me fascinó y me llevó a tomar el nombre de Macongo para mi marca, como un homenaje a esa creatividad desbordante, esa conexión con lo sensorial que tiene el poder de transformar la realidad.
Pero hay algo más: Macongo también es un juego con mis iniciales M.C.G. (Mariela Concepción Gómez), un guiño personal que refleja mi esencia. Así, Potingues Macongo no solo es un nombre, sino una representación de lo que quiero lograr: crear una experiencia única que, al igual que Macondo, sea capaz de evocar emociones, despertar recuerdos y transportar a otros a lugares especiales.
Cada vela que fabrico es como un pequeño universo, una obra sensorial que busca transmitir, a través del olfato, lo que las palabras no pueden expresar. A través de las fragancias, el diseño y la química, busco crear algo tan único como el propio Macondo, pero, a su vez, profundamente personal y conectado con la naturaleza y la emoción humana. Mis velas no solo perfuman, transforman.
Potingues Macongo es una mezcla de magia, ciencia y emoción, donde la creatividad no tiene límites, y cada vela es una historia que invita a sumergirse en un mundo sensorial único, tal como lo hizo la obra de García Márquez con sus lectores.
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