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Los aceites macerados, también llamados aceites infusionados, son aceites portadores que se usan como disolvente para extraer las propiedades terapéuticas y botánicas de una determinada planta o plantas. 

Los aceites portadores más utilizados son el de Oliva o el de Girasol. El procedimiento de elaboración es bastante sencillo, sin embargo, se recomienda que se haga solo con hierbas y flores debidamente secas, pues existe el riesgo de infección microbiológica causada por las hierbas húmedas en el aceite.

¿Por qué existe esta técnica? Porque hay algunas plantas que no contienen la cantidad suficiente de aceite para obtenerlo por prensado, que es donde entra la maceración. Te explico, muchos de los aceites que puedes comprar en las tiendas se obtienen ‘prensando en frío’ las semillas de la planta, por ejemplo, nuestro adorado aceite de oliva, pero para otros no existe esa opción. 

CÓMO HACER UNA MACERACIÓN

Si deseas extraer las propiedades terapéuticas de una planta en particular en aceite, primero necesitarás un aceite fijo de buena calidad para usarlo como base. Para el cuidado de la piel, te recomiendo el aceite de oliva, el aceite de girasol, el aceite de almendras dulces o incluso el aceite de jojoba (auténtico placer en la piel). Si deseas una mezcla más densa, puedes usar el aceite de coco fraccionado.

Por otro lado, debes asegurarte que las plantas o flores que vayas a usar como material vegetal esté lo más seco posible, puedes usar un deshidratador o secarlas de forma casera. No te recomiendo usar las plantas o flores frescas por la humedad que contienen, esto nos obliga a reemplazar regularmente las mismas en la maceración ya que puede enranciar el aceite y fomentar el crecimiento microbiano. 

Intenta trocear las plantas y flores lo más finamente posible, esto hará que se rompan las paredes celulares de las mismas y alentará a que más compuestos solubles en el aceite se infundan en su aceite portador.

A continuación, limpia y desinfecta un recipiente hermético y de vidrio (como un frasco de mermelada con una tapa que cierre bien) y llénalo con las plantas picadas. Vierte el aceite y asegúrate de que todo el material vegetal quede cubierto por él.

La forma tradicional de hacer una maceración consiste en colocar la materia vegetal seca y el aceite en un recipiente hermético, como un frasco de vidrio, y colocarlo en un lugar cálido y soleado durante un máximo de tres semanas. La luz del sol calentará suavemente el aceite y extraerá muchas de las propiedades de la planta. Aproximadamente cada semana, reemplace las hierbas maceradas con nuevo material vegetal para que pueda continuar extrayendo más propiedades terapéuticas en su aceite base, pues sino llegará a un punto de cero extracción.

Sin embargo, algunas potingueras prefieren no esperar tanto, por lo que otra técnica es que se puede hacer al baño maría durante una hora o incluso en una olla de cocción lenta durante la noche. El punto más importante a recordar es mantener el calor lo más bajo posible. Sin sobrecalentar el aceite y sin quemar el material vegetal.

Otro detalle más para proteger nuestro aceite portador es que como algunos aceites son más vulnerables a la rancidez que otros,  es una buena idea incluir desde un 0,5 a 1,0 % de aceite de vitamina E en su maceración antes de comenzar. 

La vitamina E, o tocoferol, es un poderoso antioxidante y puede ayudar a evitar que los aceites se vuelvan rancios demasiado rápido. Un aceite se vuelve rancio cuando empieza a oler extraño y se vea turbio.

Una vez comiences con la maceración recuerda revolver o agitar suavemente la mezcla todos los días. Si haces esto, se fomentará la transferencia de los químicos solubles en aceite de la planta a la maceración y se creará una mezcla terapéutica más potente.

Una vez terminada la maceración, probablemente notarás que tu aceite base ha tomado un nuevo color. Luego deberás filtrar las hierbas y verter la maceración final del aceite en un recipiente hermético esterilizado. 

¡Asegúrate de etiquetarlo porque no querrás olvidar lo que contenía y cuándo lo embotellaste!

La mayoría de los aceites macerados tienen una fecha de caducidad de 6 a 12 meses si los mantienes fuera de la luz solar directa y el calor. Trata de guardarlos en recipientes bastante pequeños, para que no haya grandes cantidades de aire en el recipiente.

Espero que hayas aprendido,

Un abrazo,

Macongo💚👩🏽‍🔬